Guerra económica, sanciones estadounidenses
y
elecciones parlamentarias
El
rotundo fracaso del golpe militar de 2002 contra Hugo Chávez, el
pueblo venezolano y el proceso de cambios sociopolíticos -que apenas
iniciaban después de la aprobación de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela despojó a la oposición interna
de esa investidura de “salvadores” con la que se abanderaron en
la lucha contra la “dictadura Castro Chavista”. Sin embargo, sus
intentos no cesaron. A través de variadas formas y disfraces la
oposición interna y sus pares internacionales continúan sus jugadas
con muestras cada vez más perversas, que van desde la aplicación de
viejas recetas (Chile) hasta los intentos de golpes suaves y no tan
suaves (Honduras y Paraguay). Entre una jugada y otra se atreven a
improvisar, como es el caso de las mal llamadas guarimbas de 2014 que
dejaron más de cuatro decenas de muertos, cientos de heridos y miles
de familias enlutadas ante el horror provocado por los mercenarios de
oficio que ejecutaron las acciones medulares de “la salida”.
La
reiterada falta de votos para acabar “democráticamente” con el
proceso venezolano les lleva a fortalecer los intentos con
incursiones que atacan varios frentes a la vez. La prensa, el cine,
la televisión y demás medios de difusión son la artillería de la
dominación ideológica que, en un silencio a gritos, neutraliza al
oponente modificando sus conductas, opiniones y pareceres, allanando
el terreno para los golpes “constitucionales” o para torcerle el
brazo al gobierno y lograr su sometimiento a los designios de la
oligarquía interna, fantoches de las fuerzas de oposición que
operan desde el exterior.
Evidencia
de la tozudez y de la vileza sin fronteras del oposicionismo
venezolano, es la guerra desatada desde varios años atrás para que
los alimentos básicos no lleguen a los hogares venezolanos. En la
campaña para las elecciones presidenciales de 2012 el acaparamiento
y el contrabando de extracción habían dado fuertes señales en
ciudades como Maracaibo y San Cristóbal. Las medidas correctivas no
surtieron los efectos deseados, las irregularidades se extendieron a
otras zonas del país y se fortalecieron sobretodo después del
deceso físico del Presidente Eterno a través de la especulación,
el desabastecimiento y la progresiva inclusión de nuevos productos
como medicinas, artículos de limpieza e higiene personal y hasta
insecticidas, estos últimos en medio de un violento brote regional
de chikungunya y dengue; demasiadas situaciones juntas para
considerarlas meras coincidencias coyunturales.
El
respaldo para estas incursiones proviene de fuerzas económicas
nacionales e internacionales y constituye una medida más de las que
apuntan al quiebre económico de la nación; mientras se concretan
acciones efectivas para revertir la situación en el cortísimo plazo
y blindar el escenario nacional para evitar la repetición de
situaciones similares, el Gobierno venezolano continúa adquiriendo
alimentos, en dólares, que terminan surtiendo los expendios
colombianos e incluso comercios de las cercanas islas de Aruba y
Curazao; lo mismo ocurre con las medicinas y artículos “regulados”.
Del desabastecimiento y ausencia de artículos nace la especulación,
pasto para quienes utilizan la "escasez" para revender
productos a precios que muchas veces quintuplican el valor comercial
del artículo; así, se instrumenta toda una cadena de corrupción
cuyo norte se ubica en la fácil obtención de “ganancias” para
todos los involucrados en la nefasta cadena. De esta manera, el
consumidor final, integrante de las mayorías populares del país,
corre con las consecuencias de la situación fabricada, bien porque
paga excesivamente por un producto que no puede ser sustituido con
paliativos, o bien porque al prescindir del consumo del artículo
asume también los efectos derivados, que en el caso de las
medicinas, pueden comprometer su salud con variada intensidad.
Luis
Britto García ilustra acertadamente: Ni la mejor economía resiste
al pillaje organizado e impune. Informa el INE que durante 14 años
el 62,5% del gasto público se ha dedicado a fines sociales. Ello
financia dramáticas mejoras en salud, alimentación, educación,
vivienda y cultura ... más del 80% de los trabajadores gana por
encima del Ingreso Mínimo Legal ... en 14 años el gobierno
beneficia a más de 2,2 millones de nuevos pensionados con el
equivalente del Salario Mínimo. Pero el saco más repleto se vacía
si tiene desgarrones. Alimentos subsidiados son contrabandeados para
Colombia ... dólares asignados para remesas y viajeros paran en
destinatarios fantasmas y vendecupos... damas empiringotadas
preguntan cómo en país tan rico puede haber desabastecimiento. Se
les debería explicar que en un sistema mixto el sector privado
comercializa mayoritariamente alimentos y artículos de primera
necesidad, y decide escasez, sobreprecios y acaparamientos
estratégicos. Esta explicación no se hace porque ... los mejores
defensores del bolivarianismo han ido desapareciendo de los medios de
servicio público. Es como retirar del Titanic a los vigilantes de
icebergs. Por si las moscas, alerto: iceberg a proa, y es del tamaño
del Imperio.
Según
corresponde en el reparto de guiones, a mediados de diciembre de 2014
el gobierno de EEUU arreció sus ataques a Venezuela al emitir
sanciones unilaterales a altos funcionarios venezolanos por violar
los Derechos Humanos durante las jornadas de protesta de 2014. El
imperio ya no oculta su impaciencia por acabar con los cambios que el
mundo presencia hoy en diversas regiones: el grupo de países BRICS,
Mercosur, ALBA-TCP, el Consejo de Cooperación de Shanghái.
Aludiendo ya directamente, el gobierno estadounidense afirma que
Venezuela es una “amenaza para la seguridad de Estados Unidos” y
que “apoyaremos a los ciudadanos de países en los cuales el
ejercicio pleno de la democracia está en riesgo, tales como
Venezuela”.
El
premio nobel de la paz, Barack Obama, recientemente declaraba sin
ambigüedades: la gente del mundo recurre a nosotros para que tomemos
la batuta y aceptamos la encomienda. Somos herederos de un orgulloso
legado de libertad y ... estamos listos para hacer lo necesario a fin
de protegerlo para las generaciones venideras. Quienes saben lo que
realmente ocurrió en Venezuela a principios de 2014 pueden inferir
que la imposición de medidas coercitivas y las reiteradas amenazas
-en una importante coyuntura electoral para autoridades de la
Asamblea Nacional pretende intimidar y debilitar el derecho de todos
los venezolanos a la libre autodeterminación, a tomar las riendas de
su destino como nación soberana, violando claramente todas las
normas del derecho internacional y hasta la propia Carta de las
Naciones Unidas referente a la cooperación entre los pueblos.
Las
sanciones, medidas y amenazas del imperio junto a las peculiaridades
del escenario nacional dejan al descubierto y en ridículo a
oposicionistas e ignorantes (muchas veces la utilización de ambos
términos es redundante) que todavía afirman que el imperialismo es
un invento de los sesenta, pasado de moda e inexistente después de
la derrota del socialismo a escala mundial. Claro, estas posturas
cortas y cómodas derivan de razonamientos superficiales y de la
repetición de argumentos por inercia, que se imponen ante la
ausencia de análisis necesarios y urgentes sobre el devenir de la
patria. La desarticulación de un complot (11/02/2015) para derrocar
al presidente constitucional Nicolás Maduro, primer presidente
chavista de Venezuela, revela que cada vez llegan más lejos en sus
intentos por acabar con el proceso venezolano.