lunes, 27 de abril de 2015

Guerra  económica, sanciones estadounidenses
y elecciones parlamentarias

El rotundo fracaso del golpe militar de 2002 contra Hugo Chávez, el pueblo venezolano y el proceso de cambios sociopolíticos -que apenas iniciaban después de la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela despojó a la oposición interna de esa investidura de “salvadores” con la que se abanderaron en la lucha contra la “dictadura Castro Chavista”. Sin embargo, sus intentos no cesaron. A través de variadas formas y disfraces la oposición interna y sus pares internacionales continúan sus jugadas con muestras cada vez más perversas, que van desde la aplicación de viejas recetas (Chile) hasta los intentos de golpes suaves y no tan suaves (Honduras y Paraguay). Entre una jugada y otra se atreven a improvisar, como es el caso de las mal llamadas guarimbas de 2014 que dejaron más de cuatro decenas de muertos, cientos de heridos y miles de familias enlutadas ante el horror provocado por los mercenarios de oficio que ejecutaron las acciones medulares de “la salida”.

La reiterada falta de votos para acabar “democráticamente” con el proceso venezolano les lleva a fortalecer los intentos con incursiones que atacan varios frentes a la vez. La prensa, el cine, la televisión y demás medios de difusión son la artillería de la dominación ideológica que, en un silencio a gritos, neutraliza al oponente modificando sus conductas, opiniones y pareceres, allanando el terreno para los golpes “constitucionales” o para torcerle el brazo al gobierno y lograr su sometimiento a los designios de la oligarquía interna, fantoches de las fuerzas de oposición que operan desde el exterior.

Evidencia de la tozudez y de la vileza sin fronteras del oposicionismo venezolano, es la guerra desatada desde varios años atrás para que los alimentos básicos no lleguen a los hogares venezolanos. En la campaña para las elecciones presidenciales de 2012 el acaparamiento y el contrabando de extracción habían dado fuertes señales en ciudades como Maracaibo y San Cristóbal. Las medidas correctivas no surtieron los efectos deseados, las irregularidades se extendieron a otras zonas del país y se fortalecieron sobretodo después del deceso físico del Presidente Eterno a través de la especulación, el desabastecimiento y la progresiva inclusión de nuevos productos como medicinas, artículos de limpieza e higiene personal y hasta insecticidas, estos últimos en medio de un violento brote regional de chikungunya y dengue; demasiadas situaciones juntas para considerarlas meras coincidencias coyunturales.


El respaldo para estas incursiones proviene de fuerzas económicas nacionales e internacionales y constituye una medida más de las que apuntan al quiebre económico de la nación; mientras se concretan acciones efectivas para revertir la situación en el cortísimo plazo y blindar el escenario nacional para evitar la repetición de situaciones similares, el Gobierno venezolano continúa adquiriendo alimentos, en dólares, que terminan surtiendo los expendios colombianos e incluso comercios de las cercanas islas de Aruba y Curazao; lo mismo ocurre con las medicinas y artículos “regulados”. Del desabastecimiento y ausencia de artículos nace la especulación, pasto para quienes utilizan la "escasez" para revender productos a precios que muchas veces quintuplican el valor comercial del artículo; así, se instrumenta toda una cadena de corrupción cuyo norte se ubica en la fácil obtención de “ganancias” para todos los involucrados en la nefasta cadena. De esta manera, el consumidor final, integrante de las mayorías populares del país, corre con las consecuencias de la situación fabricada, bien porque paga excesivamente por un producto que no puede ser sustituido con paliativos, o bien porque al prescindir del consumo del artículo asume también los efectos derivados, que en el caso de las medicinas, pueden comprometer su salud con variada intensidad.

Luis Britto García ilustra acertadamente: Ni la mejor economía resiste al pillaje organizado e impune. Informa el INE que durante 14 años el 62,5% del gasto público se ha dedicado a fines sociales. Ello financia dramáticas mejoras en salud, alimentación, educación, vivienda y cultura ... más del 80% de los trabajadores gana por encima del Ingreso Mínimo Legal ... en 14 años el gobierno beneficia a más de 2,2 millones de nuevos pensionados con el equivalente del Salario Mínimo. Pero el saco más repleto se vacía si tiene desgarrones. Alimentos subsidiados son contrabandeados para Colombia ... dólares asignados para remesas y viajeros paran en destinatarios fantasmas y vendecupos... damas empiringotadas preguntan cómo en país tan rico puede haber desabastecimiento. Se les debería explicar que en un sistema mixto el sector privado comercializa mayoritariamente alimentos y artículos de primera necesidad, y decide escasez, sobreprecios y acaparamientos estratégicos. Esta explicación no se hace porque ... los mejores defensores del bolivarianismo han ido desapareciendo de los medios de servicio público. Es como retirar del Titanic a los vigilantes de icebergs. Por si las moscas, alerto: iceberg a proa, y es del tamaño del Imperio.

Según corresponde en el reparto de guiones, a mediados de diciembre de 2014 el gobierno de EEUU arreció sus ataques a Venezuela al emitir sanciones unilaterales a altos funcionarios venezolanos por violar los Derechos Humanos durante las jornadas de protesta de 2014. El imperio ya no oculta su impaciencia por acabar con los cambios que el mundo presencia hoy en diversas regiones: el grupo de países BRICS, Mercosur, ALBA-TCP, el Consejo de Cooperación de Shanghái. Aludiendo ya directamente, el gobierno estadounidense afirma que Venezuela es una “amenaza para la seguridad de Estados Unidos” y que “apoyaremos a los ciudadanos de países en los cuales el ejercicio pleno de la democracia está en riesgo, tales como Venezuela”.

El premio nobel de la paz, Barack Obama, recientemente declaraba sin ambigüedades: la gente del mundo recurre a nosotros para que tomemos la batuta y aceptamos la encomienda. Somos herederos de un orgulloso legado de libertad y ... estamos listos para hacer lo necesario a fin de protegerlo para las generaciones venideras. Quienes saben lo que realmente ocurrió en Venezuela a principios de 2014 pueden inferir que la imposición de medidas coercitivas y las reiteradas amenazas -en una importante coyuntura electoral para autoridades de la Asamblea Nacional pretende intimidar y debilitar el derecho de todos los venezolanos a la libre autodeterminación, a tomar las riendas de su destino como nación soberana, violando claramente todas las normas del derecho internacional y hasta la propia Carta de las Naciones Unidas referente a la cooperación entre los pueblos.

Las sanciones, medidas y amenazas del imperio junto a las peculiaridades del escenario nacional dejan al descubierto y en ridículo a oposicionistas e ignorantes (muchas veces la utilización de ambos términos es redundante) que todavía afirman que el imperialismo es un invento de los sesenta, pasado de moda e inexistente después de la derrota del socialismo a escala mundial. Claro, estas posturas cortas y cómodas derivan de razonamientos superficiales y de la repetición de argumentos por inercia, que se imponen ante la ausencia de análisis necesarios y urgentes sobre el devenir de la patria. La desarticulación de un complot (11/02/2015) para derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, primer presidente chavista de Venezuela, revela que cada vez llegan más lejos en sus intentos por acabar con el proceso venezolano.

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